Si nunca afrontas la pena de partir, nunca conoceras la alegria del regreso.
Sólo cerrando las puertas detrás de uno, se abren ventanas hacia el porvenir.
Cuando alegras a los demás, no tienes manera de evitar sentir alegría.
Enseñando a los demás, no puedes dejar de aprender, de manera profunda y sustancial.
No puedes forzar a nadie a comprenderte, sin embargo intentando sinceramente comprender, lograrás ser comprendido.
Si nunca sufres muriéndote en la siembra, nunca te gozarás renacido en la cosecha.
La mejor manera de lograr que tu punto de vista sea aceptado no es gritando, es escuchando como sabrás de qué manera hablar más efectiva y convincentemente.
Si nunca te dueles bajo el peso de tu culpa, nunca saborearás el alivio del perdón.
La mejor manera de ayudarte a ti mismo, es ayudando a los demás.
Si nunca mueles los granos de tu trigo, nunca conocerás el sabor del pan.
Si te sientes un poquito deprimido, ofrece tu bondad, tu cuidado, tu tiempo y tu atención a alguien; haciéndolo levantarás como mínimo, a dos personas.
Si nunca afrontas el miedo de dejar de ser como eres, nunca descubrirás la alegría de ser como puedes ser.
Sólo cerrando las puertas detrás de uno, se abren ventanas hacia el porvenir.
Cuando alegras a los demás, no tienes manera de evitar sentir alegría.
Enseñando a los demás, no puedes dejar de aprender, de manera profunda y sustancial.
No puedes forzar a nadie a comprenderte, sin embargo intentando sinceramente comprender, lograrás ser comprendido.
Si nunca sufres muriéndote en la siembra, nunca te gozarás renacido en la cosecha.
La mejor manera de lograr que tu punto de vista sea aceptado no es gritando, es escuchando como sabrás de qué manera hablar más efectiva y convincentemente.
Si nunca te dueles bajo el peso de tu culpa, nunca saborearás el alivio del perdón.
La mejor manera de ayudarte a ti mismo, es ayudando a los demás.
Si nunca mueles los granos de tu trigo, nunca conocerás el sabor del pan.
Si te sientes un poquito deprimido, ofrece tu bondad, tu cuidado, tu tiempo y tu atención a alguien; haciéndolo levantarás como mínimo, a dos personas.
Si nunca afrontas el miedo de dejar de ser como eres, nunca descubrirás la alegría de ser como puedes ser.
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