El desdén nace cuando nos enfocamos en las debilidades de nuestro cónyuge. Todo cónyuge las tiene. Si quieres encontrarlas, lo harás. SI quieres enfocarte en estas, crecerán...pero tú no crecerás.
Jesús proveyó el remedio. Saca la viga de tu propio ojo antes de intentar sacar la paja de tu esposo (Mateo 7:1-5). Si piensas “Pero mi cónyuge es el que tiene la viga,” déjame decirte un secreto: Eres precisamente el tipo de persona a quien Jesús está hablando en este texto. Eres la persona a quien quiere desafiar con estas palabras.
Considera el tipo de personas que Jesús amaba: Judas, su traidor; la mujer en el pozo, alguien promiscua; Zaqueo, un estafador, y otros. A pesar del hecho de que Jesús era perfecto y ellos eran visiblemente pecaminosos, Jesús todavía les honraba. Lavó los pies de Judas; dio tiempo a la mujer y le habló respetuosamente; cenó con Zaqueo. Se acercó a las personas pecadoras, y nos pide que hagamos lo mismo, empezando con nuestros cónyuges.
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